Nuestra historia
Una bodega boutique basada en los valores familiares
De Moya es una bodega boutique en España, fundada por Yves y Sofie Laurijssens. Lo que los conecta es una pasión compartida por la comida, la familia y la diversión. Y la creencia de que el vino consiste, ante todo, en disfrutarlo juntos.
Enamorado de Bobal
Su historia comienza en Bélgica, donde la familia Laurijssens es conocida por su experiencia en lograr cambios exitosos: hacer que proyectos con potencial vuelvan a florecer a través de la visión, la perseverancia y el arduo trabajo. Yves y Sofie se llevaron esa misma mentalidad a España, en busca de viñedos en los que la calidad prevalezca sobre el volumen. Con tres criterios claros (un vino tinto con mucho cuerpo, diferente de los convencionales, y un lujo asequible), Yves viajó por España durante nueve meses en busca del lugar adecuado. Hasta que se enamoró de Valencia, de sus escarpadas montañas y del potencial de Bobal.
En 2012, Yves y Sofie se mudaron a España con su familia para perseguir un sueño. En la región mediterránea de Levante, compraron viñedos viejos a granjeros jubilados y construyeron la bodega completamente desde cero. Paso a paso, cosecha tras cosecha.


Vinos para celebrar la vida
De Moya se basa en los valores familiares, el trabajo duro y el respeto por la tradición. Al mismo tiempo, Yves y Sofie son conocidos por sus ideas innovadoras. Tanto en el viñedo como en la bodega, buscan constantemente soluciones poco convencionales pero sencillas que realcen el carácter del vino.
Con la vista puesta en el futuro y con espacio para una nueva generación, la bodega sigue creciendo.
Hacer vinos para celebrar la vida: eso es lo que representa De Moya.
El equipo detrás de De Moya
Yves: Hace el trabajo que nadie quiere hacer y, mientras tanto, encuentra tiempo para encantar a los clientes.
Sofie: El Mago de Oz administrativo, hace desaparecer el papeleo y aparecen las facturas.
Marie: Joven capitán de las operaciones diarias, mantiene las cosas en funcionamiento y eleva los estándares.
Vicente Ramos (enólogo): El principal susurrador de zumos, transforma las uvas en algo de lo que de repente no puedes dejar de hablar.
Jose Enrique: La navaja suiza. Repara, construye, resuelve... y luego lo vuelve a hacer.
Hassan: El motor del viñedo. Corre a base de sol, perseverancia y energía imposible.
Hamza: Igual que Hassan, pero con un equipo extra.
Bobal (el perro): Cabeza de moral. No hace nada. Pero indispensable.
Justine: Control de calidad oficial, huele a tonterías y aprueba lo bueno.
Thibaut: Panel de degustación junior, especializado en probar «solo un sorbo más».
